domingo, 20 de agosto de 2017

LA BRETAÑA FRANCESA DESDE MADRID EN COCHE EN 8 DÍAS

DÍA 1 (MADRID - BURDEOS) 

Aprovechamos a no gastar un día de vacaciones y salimos de Madrid tras acabar la jornada laboral al mediodía. Atasco a la salida y carretera A1 en marcha hasta Burgos, y de ahí a la frontera con Francia en su paso por Irún. Si no fuera por los carteles en francés y porque empiezas a pagar peajes uno tras otro, ni te das cuenta que estás en otro país. Continuamos camino hasta Burdeos, previa parada en uno de los tantos e impresionantes áreas de servicio de las carreteras francesas a cenar. Burdeos sólo es para nosotros en este viaje ciudad de paso, y por eso vamos directamente a dormir a uno de los hoteles de las afueras. 



DÍA 2 (BURDEOS - RENNES)

Salimos temprano de Burdeos dirección Rennes. Algo más de 500 km de carretera y paramos a comer en un área de servicio monstruoso de la carretera. Nos alojamos en Rennes donde establecemos por tres días nuestro campamento base y directamente nos vamos a visitar primero el pueblo de Vitré, con su pequeño pero bonito y medieval centro histórico, su catedral y sobre todo su castillo que hace a la vez de ayuntamiento. Desde Vitré nos vamos a Fougeres, más grande que el anterior y cuyo castillo se impone en lo alto. Como los días aún son largos, terminamos la tarde en el centro de Rennes cenando Galletes y Crepes tan características de la Bretaña. 




 

DÍA 3 (NORMANDÍA - LE MONT SAINT MICHEL)

Nos dirigimos en el día de hoy como primer destino a la región normanda, concretamemte a las playas del desembarco de Normandía del 6 de junio de 1944 en el llamado día D. Nuestra primera parada la hacemos en Arromanches, pueblo pequeño, en cuya playa aún se conservan los diques construidos para aquel desembarco. En el agua no parece que se bañe demasiada gente y es que los apenas 18 grados que hay, no invitan demasiado a ello. Desde Arromanches nos vamos hasta Port en Bessin, pueblo pesquero con un mirador desde el que se puede ver incluso la playa de Arromanches. Continuamos por la carretera de la costa hasta el cementerio americano enorme y perfectamente cuidado desde donde se ven además unas vistas preciosas de otra de las famosas playas del día D, Omaha beach. De camino paramos en el cementerio alemán en Le Cambe y a comer en un área de servicio y llegamos sobre las 16:00 a la guinda de todo viaje a La Bretaña, Le Mont Saint Michel. Dejamos el coche aparcado en el enorme parking que han habilitado para ello y desde donde se cogen los autobuses que luego te llevan hasta la Abadía. Estos autobuses son gratis pero bien se paga después el parking. Hemos venido a esta hora, pues habíamos previamente chequeado los horarios de la subida de la marea del día de hoy y ésta tendría su punto más alto a las 19:35 h. Así pues, llegando unas 3 horas antes hemos podido ver el avance completo del agua desde varios puntos del "islote" visitando además su abadía en lo alto desde donde se tienen sin duda las mejores vistas. El ruido de la venida del agua y ver cómo se van cubriendo zonas hasta poco antes secas, es realmente un lujo de la naturaleza. A última hora de la tarde cogemos de nuevo el autobús, pagamos el parking y recogemos nuestro coche. Paramos a cenar casi en el primer pueblo nada más salir de Saint Michel dirección Rennes, de nuevo crepes salados y dulces añadiendo hoy una buena cazuela de Moules.



  


DÍA 4 (SAINT MALO Y ALREDEDORES)

Nuestra primera parada del día nos lleva hasta el pueblo de Dol en Bretagne. Allí hay una bonita catedral que descartamos visitar por dentro al estar celebrándose un funeral en su interior. Desayunamos y damos un paseo por su calle principal. Desde aquí nos vamos hasta  el pueblo pesquero de Cancale famoso sin duda por sus ostras. A la llegada por la carretera de la costa presenciamos una marea muy baja y con el día despejado que hay hoy hasta se puede divisar el Mont Saint Michel. A Candale viene muy bien llegar a la hora del aperitivo como ha sido nuestro caso, ya que allí en uno de los puestos del puerto es típico comprar ostras por docenas a muy buen precio, y comerlas junto al mar tirando sus conchas directamente al mar. El sabor riquísimo, el precio muy bueno y el lugar para comerlas, inmejorable. Desde aquí nos marchamos hasta la ciudad medieval de Dinan donde un largo paseo por sus calles y su ambiente bien merecen la pena. Nos vamos después a la playa, por decir algo, de Dinard. Y es que playa buena tienen un rato pero a pesar del sol que hay hoy,  tenemos 18 grados de temperatura y un vientecillo frío que incluso hace que duremos muy poco tumbados en la toalla o paseando. Dejamos para el final la otra joya de la corona de todo viaje a la Bretaña, Saint Malo. Su puerto, las olas rompiendo y sobre todo su ciudad amurallada, con su ambiente de restaurantes, músicos y puestos callejeros (incluso me atrevería a decir que demasiados, pues rompen la estética de la ciudad y le quitan muchas vistas), la convierten en sin duda paso obligatorio. En el mismo Saint Malo cenamos por supuesto Moules, cada día la cazuela es más grande, y Galletes. 






              


DÍA 5 (QUIMPER Y ALREDEDORES)

Dejamos nuestro hotel de Rennes para dirigirnos hacia el oeste de la Bretaña. Se acabó el buen tiempo, y es que estaba durando demasiado. No ha parado en toda la noche de llover y así sigue durante toda la carretera hasta nuestra primera parada en Moncontour. Aquí nos encontramos con un precioso pueblo de apenas 1000 habitantes, no sólo perfectamente conservado sino también acondicionado de flores, y adornos. Desde aquí nos dirigimos a Saint Brieuc, que no nos ha llamado nada la atención sobre todo después de ver Moncontour. Y es que es más bien un pueblo grande con una catedral bonita pero poco más encanto. Dejamos atrás Saint Brieuc y continuamos por la carretera del mar hasta llegar a lo que se llama la Costa Rosa, con Perros Guirec como pueblo grande. Es claramente lugar de veraneo. Seguimos hasta Ploumanach, donde en la propia carretera te encuentras con un mirador y después un aparcamiento para iniciar desde él un recorrido por un sendero. Aquí dejamos el coche y aprovechamos para comer y recorrer el sendero y ver que realmente el reflejo del agua azul y las rocas rosadas hacen del lugar un bonito y original paisaje. Nuestro siguiente destino es Locronan. A la entrada de este pequeño pueblo se debe dejar el coche, pues todo su interior es peatonal o sólo para residentes. Bonita su antiquísima iglesia y precioso pasear por un pueblecito que tan bien ha sabido cuidar y mantener su encanto. Sus casas de piedra y sus ventanas de colores siempre con hortensias, geranios o cualquier otra variedad de flores. A pesar de la gran cantidad de turismo, el hecho de que no haya coches hacen que en él se respire además tranquilidad. Para acabar el día nos vamos hasta Quimper, donde paseamos por el centro alrededor de su inmensa catedral hasta la hora de cenar en una de sus abundantes creperies y alojarnos después en las afueras de la ciudad. 









DÍA 6 (QUIMPER - VANNES)

Amanece lloviendo en Quimper y con apenas 15 grados de temperatura en pleno agosto. Nuestro primer destino es el cercano pueblo de Concarneau. Ciudad amurallada en la que hay que dejar los coches en el parking de fuera y después pasear por el interior y su muralla desde la que se divisa el puerto de nuevo hoy con marea baja. Tras un paseo cogemos de nuevo el coche y vamos hasta Carnac, conjunto histórico de menhires. Estas lápidas funerarias milenarias en vertical, que es lo que son los menhires, hacen un alineamiento perfecto y las de Carnac se pueden ver perfectamente desde la valla exterior. Hay dos formas de ver este tipo de lugares, o bien interpretándolo como simples piedras o bien apreciando su valor histórico, cada uno a su interpretación y gusto. Lo cierto es que es lugar de visita casi obligatorio en la Bretaña, de ahí la gran cantidad de turistas que había, pero en el que nosotros hemos dado la vuelta rápido. Continuamos viaje hacia Josselin, famoso pueblo por su castillo, que al ser privado sólo se puede visitar de 2 p.m. a 6 p.m. y siempre en grupo con guía. Nos hemos unido después de comer al grupo de español de las 15:45 y antes hemos hecho tiempo paseando por el pueblo que también tiene su encanto y las vistas del castillo en pleno centro del pueblo, son verdaderamente bonitas. La visita un poco timo bajo mi punto de vista, más de 9 € por apenas ver cinco habitaciones y una guía en español cuyo nivel del idioma desde luego no era para hacer una visita guiada a nadie. Dejamos atrás Josselin con fuerte lluvia y nos dirigimos hasta el pueblecito de Rochefort en Terre, en el que también hay que dejar el coche en un parking fuera y recorrer ya sin lluvia a pie el precioso y coqueto pueblo lleno de casas de piedra perfectamente cuidadas, geranios, pozos y hasta un castillo en lo alto. Al final de la tarde llegamos a la ciudad de Vannes, en cuya catedral está enterrado el valenciano San Vicente Ferrer y cuyo centro histórico está lleno de casas medievales muy bien conservadas. Allí hemos cenado para variar crepes, la complete salada y la de sucre dulce, las más tradicionales y pensando que nuestro hotel lo habíamos cogido a las afueras de Vannes, sorpresa cuando hemos puesto la dirección en google y nos dice que está a 50 km de Vannes, dirección Josselin y que obviamente a estas horas ya no tiene cancelación gratuita. Paciencia y tranquilidad de viaje a las 22:00 de la noche y como todo error puede tener su recompensa, el nuestro sin duda lo ha tenido. A la llegada a nuestro alojamiento ya de noche y de nuevo con lluvia, primero nos metemos por error en la casa de una granja de donde salen dos señoras que nos indican que nos hemos equivocado y que el hotel es 100 m más adelante. A la llegada a Monoir Desnachez nos encontramos con un hotel que es una casa de piedra antigua, preciosa, con una decoración antigua exquisita y una habitación perfecta. Lugar magnífico para pasar la noche, que afortunadamente no vimos a tiempo para anular y disfrutamos del lugar. 







DÍA 7 (VANNES - BURDEOS)

Al levantarnos nos recibe un sol espléndido hoy y nos espera en el salón-comedor de la casa un riquísimo desayuno casero. Se comparte mesa con otros huéspedes en lo que hace del sitio, un lugar aún más familiar. Sus dos dueños atentos en todo momento. Cogemos el coche y ponemos rumbo al sur avanzando en el camino de vuelta a casa. Unas cinco horas de viaje hasta nuestro destino de hoy, las Dunas de Pilat y Arcachon. A la llegada a La Duna de Pilat, dejamos el coche en la cuneta de la carretera junto a un camping, donde está todo lleno de coches. Tras andar apenas 200 m nos encontramos ante la mayor duna del continente europeo con unos 100 m de altura de media. Puedes subirla pasito a pasito por la arena o bien hasta la mitad por unas escaleras de metal habilitadas para ello. Subir hasta la cresta cuesta más de lo que parece y al llegar arriba nos encontramos con explanada de arena hasta chocar con el mar y un fortísimo viento que hace que la arena te pegue fuerte en el cuerpo y pique. La bajada mucho más cómoda e incluso dejándote caer, arrastrar o bajarla corriendo es lo que hace la mayoría de la gente. Desde Pilat nos vamos al pueblo costero de Arcachon, lugar de veraneo, y playa sin apenas bañistas del frío que hace. Aquí cenamos moules frites y crepes dulces antes de regresar a dormir a las afueras de Burdeos sur para estar ya cerca mañana de la carretera hacia España. 








DÍA 8 (BURDEOS - MADRID)

Carretera en marcha temprano para evitar los grandes atascos franceses y de nuevo avance de km pagando peaje tras peaje. Paso de la frontera sin inmutarse y llegada a Madrid al mediodía.



martes, 1 de agosto de 2017

VIVAC Y SUBIDA POR LA CARA NORTE AL PICO URBION EN VERANO

Dejamos Madrid atrás a la salida al mediodía del trabajo para coger carretera A2 dirección Soria donde hacemos una parada de apenas media hora y continuar por la carretera ya de doble sentido N111 hasta Villoslada de Cameros. Escogemos este pueblo ya en la Comunidad autónoma de La Rioja pues es el más grande de los que se encuentran en la zona y porque escogemos para pasar la noche del viernes una casa rural con mucho encanto situada junto a la iglesia del pueblo y que se trata del viejo ayuntamiento del pueblo. A la llegada cenamos y nos vamos pronto a descansar que lo que nos queda de fin de semana por delante promete ser duro. 













Nos levantamos temprano el sábado por la mañana y tras el desayuno en la casa, ponemos en orden nuestras mochilas con comida, agua, saco de dormir, esterilla, gafas de sol, ropa de abrigo, camping gas y hasta una botella de vino. Todo bien preparado para no volver ya por aquí en todo el resto del fin de semana. Cogemos el coche y nos dirigimos hasta el pueblo de Viniegra de Arriba donde dejamos el coche y comenzamos sobre las 11:30 h la ruta de ascensión al Pico Urbion siguiendo las líneas azul/blanca siempre junto al río. Tras un rato caminando, empezamos a dejar de ver árboles y la vegetación comienza a escasear. Pocas horas después, comemos en mitad del camino junto al río y continuamos, por quizás la parte más dura de la ascensión, hasta llegar varias horas después al Pico Urbión donde nos unimos con los que han hecho la ascensión por la cara sur.



Paramos a contemplar sus vistas, incluso los picos de Europa pueden llegar a verse en un buen día. Sin duda la mejor vista gira entorno a la Laguna de Urbión, casi a nuestros pies. En el Pico de Urbión nos cruzamos con un guía-lobo, e incluso poder ver un lobo tan de cerca, hace más auténtico el lugar. 


Antes de que caiga la noche, iniciamos el descenso, con bastante desnivel a la Laguna de Urbión. Unos 30 minutos y estmos listos para darnos un baño, poner nuestras estetillas, y dejar nuestras mochilas por fin aparcadas. Sacamos el saco, las lintermas y ya con noche cerrada y media luna, preparamos la cena con nuestro camping gas a base de pasta y embutido. Ya metidos en nuestro saco contemplamos las estrellas que tan pocas veces podemos ver tan nítidas como en lugares como éste. 

Pasamos la noche a una yemperatura mejor de lo esperado y ya tras tomar algo de desayuno iniciamos el descenso desde la laguna hacia el punto de unión de los ríos Viniegra y Urbión. Fresnos, arces y robles nos acompañan durante todo el recorrido dejando constantemente el río a un lado. En la primera parte el descenso es bastante abrupto, y ya a partir de la mitad del recorrido, éste se hace más suave. Nos cruzamos con un par de refugios, bastante ganado y poca gente hasta llegar a la carretera sobre las 15:00 h del domingo y poner fin a una bonita ruta entre Soria y La Rioja. 
A la llegada comemos junto al río y como habíamos dejado aquí un coche ayer, volvemos al pueblo de Viniegra de Arriba a buscar el otro y volver a buestra casa rural en Villoslada de Cameros. Y es que ahorrarse 4km a estas alturas y más por carretera y asfalto bien se agradece. 



 


jueves, 1 de junio de 2017

ESCOCIA EN 1 SEMANA

Día 1:

Amanecemos muy temprano en Madrid para dirigirnos a la T4 de Barajas y coger el vuelo de Iberia a las 8:45 con destino a Edimburgo a donde llegamos a las 10:30 hora local. En el mismo aeropuerto recogemos nuestro coche de alquiler con la compañía Enterprise y nos dirigimos por la M9 a nuestro primer destino, Stirling, donde antes de comer, visitamos el Castillo. Hay una tarjeta que te permite reducir los precios para la visita de varios de los principales castillos, en un plazo máximo de 5 días. Comemos en Stirling y paseamos por su centro hasta regresar de nuevo al coche y continuar camino por la A84 hasta el Castillo de Doune, que también visitamos. Nos aprovechamos del buen tiempo que estamos teniendo de momento y seguimos por la A85 desviándonos unos pocos km dirección Killin para ver las Dochart Falls y desde ahí, adentrarnos en las Highlands donde nos abandona el buen tiempo y nos recibe la lluvia escocesa con un paisaje de majestuosas montañas hasta llegar a Fort William donde nos alojamos tras cenar nuestra primera noche en Escocia.







Dia 2:

Amanece en Fort William con la misma lluvia que nos acostamos ayer. Tras desayunar en el hotel, cogemos el coche y nos ponemos en marcha por la carretera A82, cogiendo después el desvío hacia la A87 hasta nuestro primer destino del día, el Castillo de Eilean Donan, seguramente una de las imágenes junto con su puente de acceso más características de Escocia. Visitamos el castillo en un enclave precioso junto al Loch Duich y un fortísimo viento que ha sustituido a la lluvia que nos da una tregua durante nuestra visita. Las vistas desde fuera son lo realmente bonito de este castillo. Desde aquí cruzamos a la Isla de Skye por el puente de la A87 bordeando su costa hasta llegar al pueblo más grande de la isla Portree y allí damos una vuelta andando destacando su puerto pesquero con las casas de colores. Aprovechamos también para echar gasolina, pues no parece que abunden las gasolineras en la isla y compramos comida para prepararnos unos bocatas y aprovechar cualquiera de los áreas de descanso de las carreteras con maravillas vistas a las imponentes montañas y los fiordos. Eso sí en nuestra parada a comer no falta el acompañamiento del viento. Conducir aunque sea por el lado izquierdo e ir disfrutando y parando a contemplar las vistas, forma parte de la visita a la Isla de Skye. Nuestra siguiente parada la hacemos en el Castillo de Dunvegan, destacable y diferente del resto por sus jardines. Desde ahí bajamos bordeando la isla y parando de forma improvisada a disfrutar de las vistas hasta llegar a Armalade donde cogemos el ferry de las 19:10 que nos cruza en 45 minutos hasta Mallaig y desde ahí por la A830 en lo que es una carretera casi inhóspita llegar de nuevo hasta Fort William. En la A830 sin desviarse de la misma nos cruzamos y hacemos parada en la iglesia católica de Glenfinnan junto al fiordo de Linnhe. 







Día 3:

Dejamos atrás Fort William tras el desayuno junto al ventanal del comedor del hotel con vistas al Loch Linnhe por la carretera A82 dirección Fort Augustus. Justo a la salida de Fort William por esta carretera nos encontramos con el Old Inverlachy Castle de entrada gratuita y completamente derruido. Pocas millas adelante paramos en el Commando Memorial Monument. Nuestra siguiente parada la hacemos en Fort Augustus, donde se halla uno de los extremos del famoso Loch Ness. Aquí presenciamos algo curioso de este lugar como son las actuaciones de las esclusas con el juego de apertura y cierre de compuertas para dar acceso a los barcos desde el Loch Ness hasta el Loch Oich a distintos niveles y todo a través del Caledonian Canal. Esta operación de traslado de embarcaciones nos deja embobados a un montón de curiosos a pesar del calabobos que empieza a caer. Nos marchamos de Fort Augustus siguiendo la A82 hacia otro de los puntos más conocidos de Escocia, el Castillo de Urquhart. Junto al lago Ness, aquí nos acompaña el sol pero un fortísimo viento y disfrutamos de unas vistas maravillosas sobre un imponente castillo "derruido". A la salida del castillo comemos junto al lago. Dejamos atrás el Lago Ness sin haber visto a su famoso monstruo Nessi hasta llegar a Inverness. Sin hacer parada en la ciudad, continuamos por la A9 y luego por la A96 hasta el Fort George un fuerte militar en uso que no visitamos ya por falta de tiempo. Desde ahí nos dirigimos hasta la playa de Nairn. Playa por eso de que tiene arena blanca, olas y mar pero no es cualquier mar, si no el Mar del Norte y aquí verdaderamente dudo que alguien se bañe algún día del año. Terminamos la tarde alojándonos en nuestro hotel de Inverness y paseando por el centro de la ciudad. 







Día 4:

Nos levantamos en un día muy soleado en Inverness y nos dirigimos lo primero a la Black Isle, concretamente a las Fairy Glen en Rosemarkie. Unos 30 minutos andando por la orilla de un riachuelo hasta llegar a unas cascadas y vuelta. Continuamos hasta el pueblo de Cromarty, que destaca por su faro pero sobre todo por todas las vistas que hay a las plataformas petrolíferas. Dejamos atrás Cromarty para coger la carretera A9 norte y llegar antes de comer hasta el Castillo de Dunrobin en el pueblo de Golspie. Este castillo es sin duda el más grande de los que hemos visitado, perteneció a los duques de Sutherland y es del s. XIX. Sus habitaciones pero sobre todo sus jardines y vistas al mar hacen de él un lugar precioso más aún en un día soleado como el de hoy. Tras comer, cogemos la A839, dirección Ullapool, sin duda la peor carretera por la que hemos transitado por Escocia hasta hoy. En el 80% de la misma sólo cabe un coche, está muy mal asfaltada y por supuesto sin líneas pintadas ni arcenes. Hay continuos "passing place" para en caso de cruzarte con un coche en el sentido contrario, dejar uno de los dos paso al otro. Así, hemos tardado en llegar casi 2 horas a Ullapool pero este pueblo te ofrece tranquilidad, paz y unas cistas preciosas. Se ve claramente que es un pueblo de paso y estancia turístca de caravanas pues está llenito de ellas. Aquí también comemos nuestro primer fish and chips del viaje y ponemos vuelta a Inverness esta vez por la A835 en 1 hora. Salimos a pasear y cenar por Inverness. 










Día 5:

Dejamos atrás Inverness para dirigirnos por la A96 al Castillo de Cowdar. Cuando llegamos nos encontramos con un bonito campo de golf y un castillo que cuesta 11£ y es parecido a los de días atrás así que decidimos irnos sin visitarlo por dentro. Nos marchamos hacia Nairn y en la misma carretera nos chocamos con una granja en la que nos paramos a tomarnos un desayuno fantástico a base de un buen café y una buena porción de carrot cake casera. Con el estómago lleno, seguimos camino hacia Elgin y allí vemos las ruinas de su vieja catedral en lo que debió ser un centro de culto impresionante. Como se ve en su 80% desde fuera, decidimos no entrar y bordearla por fuera. Desde Elgin cogemos la A941 hacia el interior para pararnos a visitar en Dufftown la destilería de whisky Genffidich en una visita que dura 1h aproximadamente y que termina con la cata de whisky.  Es en esta carretera donde se encuentran las principales destilerías del famoso whisky escocés. Allí mismo a la salida nos encontramos con un par de vacas de pelo largo, como las típicas delas Highlands escocesas y nos dan de sí un rato para hacernos unas fotos. Acabamos la tarde visitando la ciudad de Aberdeen, que personalmente no me ha parecido especialmente atractiva, sólo destacando los edificios de la piedra característica de la ciudad. 



 





Día 6:

Dejamos Aberdeen por la A90 dirección Stonehaven a donde paramos simplemente para echar un vistazo de la playa con fondo gris que se mezcla entre el color del cielo y de las casas. A la salida del pueblo se encuentra el Castillo de Dunnottar, que visitamos y admiramos durante buena parte de la mañana, pues no ya el castillo en sí, sino el enclave donde está situado, bien merece la pena. Todo ello bajo una llovizna que le da el carácter más misterioso y propio del lugar. Nos marchamos de Dunnottar siguiendo la A90 sur hasta la ciudad de Dundee donde nos desviamos hacia el pueblo de Saint Andrews. Éste no sólo es famoso por ser la cuna del golf en el mundo, donde se inició el golf y se celebra cada año el Open Británico, sino también por las ruinas de su catedral, y su castillo y por los edificios de la universidad, en la que por cierto se conocieron William y Catalina (los dukes de Cambridge). Tras comer, pegamos un salo grande en el mapa aprovechando que anochece tarde y que hemos dejado para el último día completo Edimburgo, de modo que no os iremos de Escocia sin al menos haber paseado por el centro de Glasgow. Cuando llegamos a eso de las 6 de la tarde, cae el diluvio universal y nos retiene durante un buen rato en el coche sin poder salir. Un rato después escampa y salimos a patear el centro ya a horas fuera de horario turístico aunque nos permiten llevarnos una idea genérica de la ciudad. 



 




Día 7:

Si el día de ayer nos despidió con lluvia, el de hoy amanece diluviando. Nos acercamos en coche hasta el centro de Edimburgo y viendo que aparcar en la calle por el centro a pesar de ser sábado son 3 libras por hora hasta las 18:30 de la tarde, decidimos alejarnos un poco más del centro a ver si el precio es algo más normal. Y así es, a apenas 15 minutos andando al centro encontramos un lugar detrás del parque de The Meadows donde sólo se paga de lunes a viernes y por tanto hoy podemos dejar gratis todo el día el coche en el centro. Nos dirigimos paseando bajo la lluvia hasta El Castillo de Edimburgo que se impone en lo alto de la colina sobre el resto de la ciudad. Tenemos que hacer una larga cola para comprar las entradas y después caminamos por el interior del castillo durante 2 horas con cientos de turistas, que se resguardan de la fortísima lluvia en cualquiera de las estancias cubiertas del mismo. A las 13:00 disparan como cada día excepto los domingo el cañón. A la salida, paseamos por su centro, North Bridge arriba y South Bridge abajo y sus aledaños y comemos por el centro. Después de comer apacigua la lluvia y vamos hasta el Museo Nacional de Escocia, de entrada gratuita y donde se encuentra disecada la más famosa de todas la ovejas, Dolly. A la salida volvemos a recorrer el centro, callejear, bajar y subir desde Grassmarket hasta el Castillo, observar el Calton Hill, etc hasta la hora de cenar en un pub escocés los famosos Haggis escoceses.